jueves, 12 de abril de 2012

La clínica psicológica ante el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante

“Que hacemos ahora, mi dulzura y yo, con dos pechos llenos, con dos pechos llenos de leche y dolor? Era en abril el ritmo tibio de mi chiquito que danzaba, dentro del vientre un prado en flor era su lecho, y el ombligo, y el ombligo, y el ombligo el sol... Estamos pensando, sería mejor, el marcharnos tres, el marcharnos tres...que quedarnos dos...” Juan Carlos Baglietto. Diversos casos trabajados en consultorio, en que mujeres madres han iniciado su análisis, en otros casos, acudieron a la consulta con su pareja, a partir de una situación sorpresiva, inesperada y por la índole de la vivencia, dolorosa y traumática. Síndrome de Muerte Súbita de su hijo o hija Lactante, también llamada Muerte en cuna o Muerte blanca. Estas situaciones me han ido produciendo diversas inquietudes, con una resonancia afectiva persistente, lo que me ha empujado a realizar un escrito sobre el tema. Según explica la Sociedad Argentina de Pediatría, éste, es un síndrome de causa desconocida. Cuando aparece en el seno familiar, provoca importantes desequilibrios emocionales, vinculares en la familia y a veces según el caso, en la sociedad en general. Actualmente, la problemática se encuentra conceptualizada como multifactorial y multidisciplinariamente. Desde un punto de vista médico, el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante, es la muerte repentina e inesperada de un lactante o niño de primera infancia, en la que los estudios postmorten no demuestran una causa precisa de muerte. Cualquier niño puede ser candidato a presentar este síndrome. En el 75% de los casos de niños fallecidos súbitamente, no tienen antecedentes de prematurez, ni de hermanos con muerte súbita, ni tampoco han padecido episodios relacionados con apneas o eventos de aparente amenaza de vida. De ahí se deriva el inconveniente para definir la condición de “niño de Alto Riesgo para Síndrome de Muerte Súbita del Lactante”. Los distintos factores epidemiológicos ponen de manifiesto algunas circunstancias que se asocian a dicho síndrome, pero cuya causa aún, permanece desconocida. Los factores epidemiológicos que hasta el momento se han podido evidenciar son: Edad: Promedio entre los 3 y 4 meses. Los hijos de madres fumadoras fallecen en edades más tempranas. Sexo: Se ha presentado en una proporción de 2/1, ocurriendo con mayor frecuencia en varones. Clima: Se duplica en invierno, con una media de 11° y mínima de 7° grados. Recurrencia en hermanos: Se ha observado en distintos casos. Factores de riesgo materno (inespecíficos por pertenecer a otras afecciones): Familias en situación económica desfavorable. Madres menores de 20 años. Enfermedades durante el embarazo (anemia, hemorragias). Intervalos intergestacionales cortos. Deficientes cuidados y controles prenatales. Cigarrillos durante el embarazo, Adicción a diferentes drogas. Madres solteras. Factores de riesgo neonatal y postneonatales Prematuridad y bajo peso al nacer. Apnea del prematuro. Displasia broncopulmonar. Lactancia artificial. Posición del lactante para dormir. Boca abajo es más frecuente. Hay en algunos casos, algún evento de aparente amenaza a la vida (que es un episodio caracterizado por alguna combinación de apnea, cambio de color, alteración en el tono muscular, ahogos o arcadas, requiriéndose para ser revertido, una estimulación externa vigorosa o reanimación pulmonar. Se subdivide en mayor, necesita maniobras de resucitación y menor, con antecedentes de prematurez. Suele darse durante el día, en vigilia o sueño. Es imprescindible la internación bajo monitoreo cardiorrespiratorio en un período de 48 a 72 hs. Entre las etiologías más frecuentes se encuentran: patología digestiva, neurológica, respiratoria, cardiológica, metabólica. Pero, en la gran mayoría de los casos de muerte súbita, no ha habido eventos de esta naturaleza, ocurriendo de forma sorpresiva, inesperada y sin ninguna señal previa, por lo menos detectable por los padres y allegados de la criatura. Por lo cual, resulta ser, un hecho sorpresivo y traumático. Ante un caso de estas características, la familia requiere una URGENTE atención psicológica y explicarle que: • no se puede evitar • no se puede predecir • no es contagioso • no es hereditario • ocurre rápidamente y sin sufrimiento Situación familiar crítica y con un padecimiento muy importante. Desde una perspectiva clínica psicológica de la urgencia, lo que prima en estos casos, es la necesidad de una adecuada contención, para que luego de a poco, pueda ir tomando lugar la simbolización mediante la palabra. Lic. Malisa G. Alonso

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